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domingo
feb122012

Entendiendo quien enseña y aprende

Hace algunos días leí una maravillosa reflexión sobre un árbol y sus hojas.

Esta decía que a primera vista puede parecer que el árbol es la madre de las hojas, en el sentido de que cuida de estas y provee lo que necesitan. Pero lo cierto es que las hojas capturan la energía del sol y entregan muchos de los nutrientes que el árbol necesita. De esta forma, el árbol no es solo madre de las hojas, sino que cada hoja es también madre del árbol.

El sentido de esta reflexión es darnos a entender que no solo tenemos una madre humana sino que, como las hojas proveen al árbol a través de sus tallos, estamos unidos con el resto del universo que nos cuida y provee lo que necesitamos. La nube que nos entrega agua, el rio y el sol son solo algunas de nuestras madres.

Te comento está reflexión porque también a primera vista parece que es el profesor el que entrega una educación a los estudiantes pero, como las hojas proveen al árbol, estos también entregan una educación al profesor. Puede no ser evidente, pero este último solo mejora aprendiendo de quienes intenta enseñar.

Aún así, esta relación de aprendizaje no parece tener la naturalidad y fluidez que existe en el cuidado entre un árbol y sus hojas. Quizás se podría decir que las interacciones humanas son distintas de las presentes en la naturaleza, pero eso no es del todo cierto.

Cuando observamos una conversación entre dos personas es posible notar que existe un intercambio de aprendizaje; el que quizás sucede por medio de anécdotas, historias o consejos.  Pero lo que no es tan sencillo de distinguir es quién enseña y quién aprende. Es más, las personas parecen asumir el rol de maestro y estudiante en momentos distintos; en ese sentido ambas educan y son educadas.

Esto último es distinto de lo que sucede en la escuela, cuando quizás no es una locura pensar que no debería serlo; después de todo, ambas son interacciones entre seres humanos.

Lo que diferencia a una con otra son elementos como la autoridad, que hace desigual una relación entre iguales, y la creencia de lo que se debe aprender, que afecta la espontaneidad de una interacción.

Lo que te quiero decir con todo esto, es que si bien la escuela ha funcionado de una manera y no otra por mucho tiempo, no hay razón para pensar que pueda ser distinto. No hay una sola forma en que el aprendizaje suceda entre una o más personas, sino muchas.

A veces puede ser la misma naturaleza la que nos muestre un camino, o quizás hasta nosotros mismos.

Lo importante es intentar ver algo distinto.

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